¿Por qué llegué a componer?

Primera parte

La primera vez que me subí a un escenario fue el miércoles 23 de junio de 1993. Formaba parte del grupo de música mexicana de mi escuela, el Colegio de Bachilleres plantel 4. Casualmente, el primer instrumento que aprendí a tocar fue el xilófono, después vino la guitarra, el piano, y varios más.

En aquel entonces, en plena adolescencia, conocer y aprender música fue un despertar a un mundo nuevo, fue como ir a otra galaxia. Desmenuzar las notas, las melodías, los ritmos, comprender un poco de armonía, cambió mi perspectiva de todo, de la vida.

La Trova Mexicana, el grupo del que formé parte en aquellos años, dirigido por el profesor Adolfo Lugo, fue el motivo y la vía para ese cambio radical en mi existencia.

Sones huastecos, valses, boleros, cantar incluso en purépecha, fue una experiencia de vida. Todo ello derivado del gran amor y pasión que el profe Lugo tenía por la música. Eso se contagia a tal grado que se siembra una semilla en el alma, se vuelve parte de ti, y jamás te deja.

Así ha sido desde hace más de 23 años. De aquella primera vez que estuve en el escenario, muriendo de nervios, con las manos y las piernas temblando, las cosas han cambiado y es largo el camino que se recorre en ese tiempo. He grabado discos. Desde hace varios años soy compositor, músico, cantautor, productor y arreglista; he hecho un poco de coaching para artistas, y últimamente, periodista y columnista en temas de música.

Reitero, es largo el camino recorrido y mucha la experiencia que se adquiere, pero en el fondo, en mi esencia, sigo siendo aquel adolescente que se subió a un escenario por primera vez.

Cuando conoces algo tan bello como la música y te enamoras de ella, creo que es imposible no hacerle el amor. Una vez que la conoces en la intimidad, y surge en ti ese deseo de decirle al mundo quién eres, te lleva sin duda a entrar en las hermosas y vastas tierras de la composición.

Cuando eres joven y ves a tus ídolos en los grandes escenarios, disfrutando de lo que hacen, cantando ante miles de personas, ser parte de un ritual musical, definitivamente te hace viajar. Sabes que eres un soñador, imaginas que eres tú el que está en el escenario, y que las miles de personas corean tus canciones… eres tú el ídolo.

Y ese sueño es tan grande, tan poderoso, que llena tu existencia, tu cotidianidad, tus perspectivas, tu vida.

Y decides trabajar en ello, luchar, recorrer el camino a pesar de las adversidades. Conforme das tus primeros pasos, los fracasos pueden llegar a abrumarte, pero los éxitos te animan a seguir y te llenan de luz, y aprendes que todo vale la pena.

Cuando se da la oportunidad y llega el momento de pisar un escenario, pero en donde el público está allí porque viene a verte y escucharte, y toda la gente canta contigo, es una experiencia que sólo algunos pueden saber lo que se siente, es simplemente indescriptible, de lo mejor que te puede pasar en la vida.

Pero jamás es gratis, para llegar a ello, hay detrás mucho trabajo y desvelos, años de esfuerzo y dedicación, sacrificios, muchas alegrías, pero también lágrimas y frustraciones, malas pasadas, pérdidas en diferentes sentidos. No es fácil, pero todo lo que haces es por amor a la música, a tu pasión, a serle fiel a tus sueños.

Rodolfo Alanis

Músico y compositor

Youtube: Rodolfo Alanis

Facebook: Rodolfo Alanis – Página Oficial

Twitter: @ralanismusica

Soundcloud: Alas de Myrena

Email: rodolfoalanis@yahoo.com.mx

Foto: internet.

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