México… ¿en los tiempos de “Tropa vieja”?

Pablo Saldaña

México hoy se encuentra sumido en una crisis de gobernabilidad, seguridad e identidad. Pareciera que somos una novela cruda  de principios del siglo pasado ¿será acaso que la historia que estamos viviendo la escribió Francisco L. Urquizo?

Hace poco releí parte de su obra Tropa Vieja, en la que denuncia la inequidad social que vivían hombres y mujeres de la época, como por ejemplo las guardias rurales, las condiciones sociales paupérrimas, la centralización del poder, la militarización desbordada, la leva, el abandono del campo por parte del gobierno.

Su obra es interesante porque no se centra como tal sobre los personajes “principales” de la Revolución, sino sobre la gente común, los soldados rasos y además, deja muy clara su postura personal: lo aviva el ideal de cambiar esa situación.

En su obra, la perspectiva es desde abajo, utiliza recursos propios de los recuerdos, pues su visión de los hechos es la protagonista. Es una literatura de motivación vivencial.

“Urquizo fue un novelista del soldado”, dicen los críticos y estudiosos de su obra, y tienen razón, pues a través de Tropa Vieja podemos ver una radiografía del pensamiento, anhelos y preocupaciones de la gente que anduvo en “la bola”; vivió las tragedias del  conflicto y las plasmó en su obra.

Por este hecho, es que podemos identificar con claridad  el pensamiento social y político de la época; como la necesidad de revalorar la tierra como motor de desarrollo nacional.

Urquizo, aseguran algunos historiadores como Juan Antonio Rosado, se siente afortunado de haber vivido la Revolución Mexicana, y asume “la obligación de contar cuanto supo de esos a menudo contradictorios movimientos, a fin de guardar memoria y ser útil a la historia”.

Sus obras, como por ejemplo Fui soldado de levita de esos de caballería, son un cúmulo de recreaciones, testimonios, historias vividas o encontradas en el camino del revolucionario. Son una especie de crónica periodística transformada en novela [pues recurre a elementos de ficción], sin perder la verosimilitud de los hechos.

Juan Antonio Rosado en su artículo “Ritual de balazos. Iniciación y aprendizaje en la novela de la Revolución mexicana (1932-1951)”, publicado en la revista universitaria Literatura Mexicana –diciembre, 2011- expone que las novelas de Urquizo constituyen una “verdadera labor de rescate que lo mismo ha sido útil a la historia que a la literatura”.

Es verdad. El autor de Tropa Vieja retoma en su libro la vida azarosa del guerrillero, el lenguaje del momento, la zozobra ante la muerte, hasta hechos más específicos como la masacre de chinos en el norte del país, los soldados mariguanándose, la prostitución… incluso puede llegar a ser intimista, nostálgica, como cuando nos dice:

“Por la calle pasaba una tropa de infantería al paso acompasado de sus tambores; el sonido parejo de los parches lo sentí muy triste, como si fuera a un entierro, como si aquellos golpes iguales fueran los latidos de mi propio corazón”.

La riqueza cultural del periodo revolucionario es expresada fielmente, con sus matices históricos y sociales. Nos muestra a ese México Bárbaro que despierta de vez en cuando y se hace sentir para denunciar, desde una perspectiva ideológica específica, un lenguaje coloquial, un rostro crudo y limpio de los seres y sus historias sin la idealización de la novela épica tradicional.

Urquizo nos muestra a ese México de conflicto entre pobres y ricos, de muerte, desolación, esperanza y desengaño, impulsos despiadados…

¿Algo alejado al México de hoy?

 

Fotos: internet

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