Lourdes Ruiz: la Reina del albur

“…En las calles no hay telón así que 
Puedes mirar como único espectador
 
Te invito a nuestra ciudad”

Maldita vecindad 

Ubicado en las delegaciones Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, conformado por 87 manzanas prediales y a ocho calles del Centro Histórico de la CDMX, se encuentra el Barrio de Tepito. Nunca había escuchado mejor explicación para llegar a Tepis y es la siguiente:

Te pones en Pino Suárez viendo pa´Catedral

Y te vienes derecho

Tepito te acoge

y no voltees porque abres para Taxqueña”

Esta bonita y sencilla explicación la escuché de Lourdes Ruiz, mejor conocida como La reina del albur o La Verdolaga Enmascarada. Ella es una de las tantas mujeres mexicanas y más concreto, tepiteña. Pero lo que la destaca es que sabe alburear. Cosa que no es muy común entre las féminas.

¡Qué talla, Qué talla…! Es el grito que se escucha en el puesto de Lourdes en el corazón del barrio. Ella vende ropa para niños, calzones de bajo color y mamelucos. Nadie se salva, ella es una campeona en el albur y a las pruebas se remite. Imparte un diplomado, sí, un diplomado de albures.

Saber alburear, no es cosa fácil; según Lourdes Ruiz, es un ajedrez mental y si no sabes jugar ajedrez, ya te chingaste… Eres presa fácil. El albur no es grosero, sí se refiere a genitales y al doble sentido. No es grosería. Las groserías cualquier pendejo las entiende, los albures no. ¿Quién no ha albureado? O más común, ¿Quién no ha sido albureado?

Si no escuchas, está difícil que agarres la onda. Es cuestión de poner atención. Por ejemplo, Lourdes cuenta que cuando era niña, ella escuchaba a su abuela decir: “Hija, nunca me imaginé ver hijas grandes” y todos se reían, ella no entendía. Con su abuelo ocurría algo similar, ella le decía: “Abuelito, ¿te doy tu lechita? No hija, mejor sácame un rato al sol”. Todo el mundo le decía, “después te explico”. Eso la hizo, escuchar, atender las conversaciones y convertirse en una campeona del albur.

Lourdes Ruiz, es una de las siete cabronas e invisibles de Tepito; este es un proyecto de Mireia Sallarès, artista catalana, y es una de las mujeres que dan voz a la acción de ejercer el matriarcado en una sociedad machista. Estas mujeres que, en la invisibilidad, son y representan los pilares del barrio. La vida, para ninguna de ellas ha sido fácil, pero para quién la vida es fácil. Sin embargo, hay que chingarle.

La insignia: “Las mujeres del barrio, tienen que ser más cabronas que bonitas, para saber llevar su vida, mejor que los hombres.

Desde niña, su primer negocio fue vendiendo zacates y de ahí, hasta hoy. Ha viajado, se ha “reventado”, ha disfrutado, ha llorado, ha sufrido, pero siempre sonríe, porque la vida ya es muy cabrona, como para no sonreír. Practica el albur, porque la gente se está olvidando de reír y no quiere que esa bonita costumbre se pierda.

Si alguien tiene alguna duda, Lourdes se las amplia. A las mujeres les dice mamucas, porque si les dice mamonas, se apuntan. Dice que, a mayores complejo, menores reflejos. Y bien dice que así es esto de los abarrotes, a veces más barato, a veces más caro y otras veces puro garrote. Abusados cuando los inviten a tomar café o se pongan el saco blanco. Que no muera el ingenio, que para eso nos pintamos solos los mexicanos.

Dicen por ahí, que ser mexicano es chido, pero los del barrio dicen, que ser de Tepito es un don de Dios.

Al fin de cuentas, la vida es un albur y si no te pones trucha, te chingan.

@Laurean

Foto y video: internet.

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