Planea tu viaje a Chiapas

Evelyn Velázquez

Enclavado entre selvas y montañas, Chiapas es una fuente inagotable de parajes naturales que ofrece al turista descanso y aventura. Es un destino con tradiciones arraigadas, y lleno de historia al ser uno de los asentamientos importantes de la cultura maya.  Te dejamos algunas recomendaciones para que, si no has viajado a este estado, te animes y lo conozcas; quedarás encantado.

Pueblos mágicos 

San Cristóbal de las Casas es una de las ciudades coloniales mejor conservadas de México. Está formada por una serie de barrios tradicionales, cada uno es conocido por algún comercio o costumbre particular. Si lo tuyo son las fiestas, en enero, Chiapa de Corzo ofrece a sus visitantes la celebración más grande de la región, con sus danzas tradicionales, es considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su importancia histórica e identidad cultural, mientras que el ambiente colonial de Comitán de Domínguez, te atraerá al instante por su arquitectura virreinal única.

En busca de aventura

Dale rienda suelta a tu alma aventurera; puedes practicar rafting en el Río Lacanja, entre saltos de agua. En la Cascada El Chorreadero, ubicada en Tuxtla Gutiérrez, puedes practicar caminata y rappel en las paredes de roca calcárea que enmarcan el paraje, o descender en bicicleta de montaña por los cerros de la Bola y Tres Picos, acompañado por guías del Centro Turístico Sierra Morena.

Qué comer

Alimentarse en esta región es una experiencia enriquecedora, ya que sus recetas datan de la época prehispánica, combinando ingredientes, colores, olores y sabores exóticos, convirtiéndolos así, en sus platillos típicos; no dejes de probar los tamales chapanecos; el más famoso es el de chipilín, una planta silvestre que crece en lugares tropicales del estado; también los hay rellenos de plátano, de elote y de barbacoa.

No te puedes ir del estado sin saborear sus bebidas ancestrales, como el pozol, que se prepara con cacao, agua y maíz; o el tascalate, una vitamínica preparación ideal para tus largas caminatas descubriendo el estado, sus ingredientes son maíz, piñones, cacao, canela y achiote. Para probar comida típica, nada mejor que los mercados tradicionales.

Café, café y más café

La ruta cafetalera es una de las experiencias más fascinantes de turismo alternativo, ya que recorrerás caminos entre la espesa vegetación para encontrar una docena de fincas localizadas en la región del Soconusco, a una hora de Tapachula, cuya producción de café y el manejo de recursos naturales son lo más importante. Entre las que más destacan están La Chiripa, Hamburgo y Argovia, puesto que en sus instalaciones también se practica senderismo, bicicleta de montaña y otras actividades.

Qué comprar

Olvídate de los souvenirs, aquí lo mejor son las artesanías, elaboradas por las comunidades indígenas con técnicas heredadas de sus antepasados. Podrás adquirir piezas de barro blanco, indumentaria tradicional, como los huipiles y rebozos; máscaras de las danzas tradicionales los “parachicos”, las cuales adornan con flores, animales y paisajes; también podrás comprar cofres, baúles y muebles elaborados con una técnica de pintura denominada “laca”.

No esperes más, tu próximo viaje podría ser una experiencia única en el hermoso estado de Chiapas.

 

Imágenes: archivo

La canción de autor sigue viva

Luis Dinorín

Fernando Delgadillo, Hernaldo Zúñiga y Alejandro Filio, conquistaron al público en el Palenque de la Feria 2017. Con este evento, se demuestra que la canción de autor, independiente o trova contemporánea, sigue viva y aún late fuerte en Puebla. Así se vivió en la Feria, al presentarse estos tres composites, reconocidos por sus aportes a este género musical.

Delgadillo fue el encagado de abrir el evento, visiblemente molesto por el sonido que le pusieron, y que no funcionaba al cien. Hizo corear a los poblanos varias de sus canciones, como “Hoy ten miedo de mí”, y algunas otras que no pueden faltar al escucharlo en vivo: “Tu prisa” y “Julieta”. Aún con la molestia en el rostro, Fernando anunció a Alejandro Filio pero al escenario llegó Hernaldo Zúñiga.

El compositor dio cátedra: las canciones pueden ser populares y poéticas a la vez. Para entonces, el boleto había valido la pena, pues todos cantaban las canciones de Hernaldo, entre ellas, “Siempre” y “Cómo te va mi amor”, y muchas más. En esos momentos, el audio sonaba mucho mejor, tanto, que la gente hizo volver a Zúñiga, quien interpretó otro de sus éxitos: “Mentira”.

Entre canción y canción, y entre las 2:30 y las 3:00 de la madrugada, Alejandro Filio, a guitarra y voz, hizo llorar a los asistentes con varias canciones, entre las que destacan “Brazos de sol” y “Mujer que camina”. De este modo, y ya casi con el sol en el horizonte, el cantautor concluyó el evento.

Filio sí llamó la atención de los operadores de audio y corrigió todos los errores posibles. Hay que decir que el público poblano conoce y respeta la canción de autor y, prácticamente, “aguantó vara”. Cabe subrayar que algunos asistentes estaban molestos por los elevados precios de la carta en el Palenque.

Y es que, tema aparte de las presentaciones, un refresco de lata cuesta 42 pesos y una bolsa grande de papas, 84. En el caso de las bebidas alcóhlicas, llegan a los mil y dos mil, o más pesos mexicanos.

Por otra parte, los cantautores no fueron presentados con bombo y platillo, ni como si fueran un Pedro Fernández, quien pisará el mismo recinto el próximo domingo, pero es evidente que los poblanos quieren y respetan la canción de autor. Es casi seguro que en los próximos años incluyan este tipo de eventos en la cartelera del mediano Palenque de la Feria de Puebla.

Fotos: Internet

Listo el Operativo Equinoccio de Primavera 2017 en zonas arqueológicas

Cortesía INAH

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) aplicará el Operativo Equinoccio de Primavera 2017 del 18 al 21 de marzo en las zonas arqueológicas con mayor número de visitantes, con el fin de procurar la conservación, respeto y disfrute del patrimonio arqueológico, así como la integridad física del público.

El plan de protección civil es coordinado por los gobiernos federal, estatales y municipales, con apoyo de personal del INAH, elementos de seguridad pública y personal médico.

La entrada de la primavera será el 20 de marzo a las 4:29 horas, sin embargo, se espera la llegada masiva de visitantes a las zonas arqueológicas desde el sábado 18 de marzo, así como el lunes 20 por ser día de asueto y el martes 21.

La mayoría de los sitios abrirá en sus horarios habituales, de 9 de la mañana a 5 de la tarde. El costo de acceso a las zonas arqueológicas catalogadas como tipo AAA es de 70 pesos; AA, 65 pesos; A, 55; tipo B, de 50; y tipo C, de 40. Algunas son de acceso gratuito.

Las personas mayores de 60 años y menores de 13, jubilados, pensionados, personas con discapacidad, profesores y estudiantes con credencial están exentas de pago. El domingo, la entrada es gratuita para visitantes nacionales y extranjeros residentes con credencial vigente.

Los visitantes no podrán ingresar con mascotas, objetos voluminosos, paraguas, bebidas alcohólicas, estupefacientes, armas y explosivos. Se recomienda llevar ropa y calzado adecuados, y cubrirse del sol con gorras o sombreros. Para evitar la deshidratación, se podrá acceder con agua embotellada. Las ceremonias que se efectúen durante este periodo deberán ser previamente autorizadas por la Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos del INAH.

Los sitios que comúnmente registran mayor afluencia son: Teotihuacan (Estado de México), Chichén Itzá y Dzibilchaltún (Yucatán), Palenque (Chiapas), Cuicuilco y Templo Mayor (Distrito Federal), El Cerrito (Querétaro), San Gervasio y Tulum (Quintana Roo), Tula (Hidalgo) y El Tajín (Veracruz).

Sin embargo, hay 189 zonas arqueológicas abiertas al público, con la infraestructura adecuada para la atención de los visitantes, entre ellas Cantona, en Puebla; Chalcatzingo, en Morelos; Tancama, en Querétaro; Pahñú, en Hidalgo; Tecoaque, en Tlaxcala; Tamtoc, en San Luis Potosí; El Vallecito, en Baja California, y La Quemada, en Zacatecas, por mencionar algunas.

El Operativo Equinoccio de Primavera 2017 pretende una visita ordenada a los sitios arqueológicos y sensibilizar a los visitantes sobre la importancia de conservar el patrimonio cultural como parte de la memoria histórica.

En la Zona Arqueológica de Teotihuacan, en el Estado de México, el ingreso será a partir de las 7:00 horas por los accesos 1, 2, 3 y 5. A las 16:00 horas se suspenderá el ascenso a la Pirámide del Sol, y a las 17:15 horas iniciará el retiro de los visitantes.

Permanecerán cerrados al público el conjunto de Superpuestos, Zacuala, Yayahuala, Tetitla, Atetelco, Tepantitla, el Centro de Estudios Teotihuacanos y el basamento central de la Plaza de la Pirámide del Sol, el Museo de Sitio (Museo de la Cultura Teotihuacana), Museo de Murales Teotihuacanos “Beatriz de la Fuente”, el Palacio de Quetzalpapálotl, el Patio de los Jaguares y Caracoles emplumados.

En la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán, podrán ingresar desde las 8:00 horas y retirarse a las 17:00 horas. En este sitio, en la alfarda de la escalinata norte de la pirámide conocida como El Castillo, se produce el fenómeno de luz y sombra en el que siete triángulos isósceles configuran un cuerpo a manera de serpiente de cascabel, que rematan en una escultura con forma de cabeza de dicho reptil, representando así el retorno de Kukulcán, una de las deidades más importantes de los antiguos mayas.

En la Zona Arqueológica de Dzibilchaltún, también en Yucatán, el público podrá visitar el sitio de las 8:00 a las 17:00 horas, con excepción del día 20 de marzo, cuando podrá ingresar a las 5:30 de la mañana para observar el momento en que el Sol pasa por el pórtico del edificio conocido como la Casa de las Siete Muñecas, a las 6:00 horas. El cenote Xlacah permanecerá cerrado de sábado a lunes.

En algunos sitios se llevarán a cabo diversas actividades, como en la Zona de Monumentos Arqueológicos de La Quemada, en Zacatecas, donde tendrá lugar el Festival Equinoccio de Primavera 2017, los días 19, 20 y 21 de marzo, de las 9:00 a las 17:00 horas. Habrá conferencias, muestras gastronómicas, cuenta cuentos, exposición de dibujos, talleres y una observación con telescopios.

Asimismo, en la Zona Arqueológica de Edzná, en Campeche, el sábado 19 de marzo los niños podrán participar en diversos talleres para realizar una reproducción prehispánica, armar rompecabezas de fotografías históricas, jugar memorama y ser parte de una excavación arqueológica. Los horarios son de 10:00 a 16:30 horas.

Foto: Héctor Montaño

 

La vida es un carnaval

No hay que llorar

que la vida es un carnaval

y es más bello vivir cantando…

Celia Cruz

Aunque se terminaron los carnavales, no hay más que disfrutarlos, en la medida de lo posible, porque francamente, es un gran desmadre llegar, pero sobretodo, salir de ellos. Los carnavales tienen su razón de ser, y es que anteceden a la cuaresma cristiana, es decir, antes del miércoles de ceniza.

Mi relación con los carnavales es con los de Morelos. Para ser más exacta, el de Tepoztlán, considerado, pueblo mágico. El Chinelo es el símbolo de la identidad morelense, eso dicen… Aunque chinelos se pueden encontrar en otras partes del país, como Puebla, Estado de México e incluso en la CDMX. Sí, en Xochimilco y Milpa Alta, me consta que se pueden encontrar.

He asistido varias veces al carnaval de Tepoztlán, pero cada vez es más complicado ir a ese sitio, pues la cantidad de gente que va, cada temporada es mayor, y al ser un lugar pequeño, se vuelve muy complicado. Por todo ello, este año decidí ir a Tlayacapan, otro pueblo mágico del estado de Morelos. Este municipio tiene fama de vivir uno de los carnavales más grandes e importantes del estado.

En esta visita, hice un recorrido en Chinelobus, no es broma, es un camión turístico que te da un breve paseo por este bello pueblo y con gran historia. En este recorrido, me enteré, de acuerdo con lo narrado en este paseo, que el chinelo es una sátira a los colorados (así les llamaban a los españoles), que al ser muy blancos de piel, el calor de la región, provocaba que las mejillas se les enrojecieran, y de esta forma, es como ellos se burlan de los conquistadores, bailando lo que es el tradicional brinco, el brinco del chinelo.

El traje, en el caso de Tlayacapan, hace alusión a sus pijamas, en el caso de Tepoztlán y Yautepec, se refiere a los trajes de gala de los españoles; en todos los casos, la máscara es barbuda y usan unos sobreros con plumas coloridas.

Los chinelos salen a la calle y, seguidos por la gente del pueblo y visitantes, comienzan a danzar por las avenidas, llenando de color y ánimo, ya que la música acompaña la comparsa. Todos brincan, y aunque no sepas de que se trata, basta con observar un poco a un experimentado chinelo, para que tus pies comiencen a moverse al son de la banda.

Aquí les dejo, un poquito de la hermosa tradición del Brinco del chinelo, que a mí, con sólo escuchar la música, me enchina la piel.

No cabe duda que son bonitas nuestras tradiciones y no hay que dejarlas morir. Respeto cada una de ellas, y no hay más que disfrutar de la vida, del carnaval y del baile. Y si te perdiste los carnavales, recuerda que cada año se realizan en distintas zonas del país.

@Laurean

Foto y video: internet.

Libro devela construcción del aparato de inteligencia policiaco en México

Cortesía INAH

La construcción del aparato de inteligencia policiaco en México y su relación entre la política y la violencia, son los principales hilos conductores del libro El caso Villavicencio. Violencia y poder en el porfiriato, de Jacinto Barrera Bassols, trama que ahonda en el desarrollo de estos fenómenos vistos a través de los ojos de un oscuro personaje al servicio del Estado porfirista.

El origen de la violencia política que ha marcado al país es mostrado por Antonio Villavicencio, quien fuera pieza clave en momentos históricos. El texto será presentado este jueves 2 de marzo, a las 14 horas, en el Salón El Caballito, como parte de las actividades editoriales del Instituto Nacional de Antropología e Historias (INAH), en la 38 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

Quien quiso ser cantante de opereta en los teatros de la capital, dejó su sueño y lo cambió por un modesto puesto en la policía capitalina, donde finalmente conocería la fama al verse involucrado en el mayor escándalo político de la época porfiriana: el supuesto “atentado” contra Porfirio Díaz, el 16 de septiembre de 1897, perpetrado por Arnulfo Arroyo, quien por órdenes superiores fue sacado de la cárcel y linchado.

A partir de ese momento, Villavicencio, quien contaba con una aguda inteligencia para percibir debilidades humanas, aunado a su ambición desmedida, fue utilizado como brazo ejecutor de los oscuros planes del porfirismo. En el volumen, a partir de la reconstrucción de la trayectoria de este antihéroe, el historiador del INAH recorre los sótanos de dicha sociedad y da cuenta de la violencia ejercida por el Poder Ejecutivo de la época, a través del uso discrecional de los aparatos policiacos.

El libro, que se basa en la tesis que Barrera Bassols presentó para obtener el doctorado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), ahonda en cómo, tras haber permanecido cinco años en la Cárcel de Belén en calidad de condenado a muerte, Villavicencio salió en 1902 para integrarse a los aparatos policiacos citadinos, donde se convirtió en el más conspicuo de los esbirros de un régimen cuya política era la que construía y, al mismo tiempo, resolvía los crímenes, “era instrumento ejecutor del poder”.

Nacido en Veracruz en 1861, durante su trabajo como torcedor de tabaco resolvió “su primer caso”, tras actuar como “soplón” y entregar a quien sustraía este producto para venderlo. Llegó a la Ciudad de México en 1892, invitado por la compañía de zarzuela del cantante Enrique Labrada, para integrarse a los coros.

Luego de su fracaso en el género corto, Villavicencio, al estar en contacto con los tablados, salones de baile y burdeles como El Tívoli —a donde acostumbraban acudir los gendarmes—, empezó a involucrarse en asuntos policiacos y ayudó a resolver dos casos de la época: el robo de joyas a una familia oligarca y el asesinato de una mujer en un hotel, lo que le valió ingresar a las fuerzas del orden como secretario de la segunda demarcación de policía, en los primeros meses de 1894.

A partir de ahí, Villavicencio fue ubicado en sucesos trascendentales como el envío forzado de delincuentes y esclavos para trabajar en Valle Nacional, en Oaxaca; el robo al Banco Minero en Chihuahua, que refleja la relación entre algunas familias y ciertos círculos de poder en el país; y su colaboración durante la Invasión Norteamericana al puerto de Veracruz en 1914.

Para él, la única ideología que tenía era el dinero y el poder, por eso resultaba funcional a un Estado con las características del mexicano”, acotó el historiador, para quien resultó más fácil seguir las huellas de este personaje menor que de otras figuras como Félix Díaz, quien tuvo gran importancia dentro del control de inteligencia política en el país, pero por su condición de funcionario de alto nivel, la información sobre su quehacer está muy acotada.

El personaje de Villavicencio le permitió al investigador Barrera Bassols descubrir las redes de poder y su construcción en la época porfirista, su pista lo llevó por las operaciones conspiradoras que se ejecutaban desde los sótanos de la policía pero que se fraguaban en los escritorios del Poder Ejecutivo, cuyo único objetivo era mantener y preservar, a toda costa, la llamada “pax porfiriana”.

Este volumen también devela el trato de la incipiente prensa amarillista con la policía y los inspectores de las demarcaciones encargados de esclarecer los crímenes, a quienes se referían con el ostentoso título de “detectives”. El prestigio de los policías dependía del lugar que los periódicos les otorgaban; el pacto entre gendarmes y prensa no tardó en convertirse en colusión.

Ningún otro de los policías “detectives” de la época comprendió y explotó como Villavicencio las nuevas redes tendidas por la modernización de la prensa mexicana, ya que su relación con los periodistas comenzó en los pasillos, palcos y camerinos durante su época en los tablados.

Con la aparición de la prensa moderna, el surgimiento de la nota roja fue trascendental, los diarios lo mismo daban cuenta de la criminalidad como del escándalo político, un ejemplo de este amarillismo fue el homicidio de Arnulfo Arroyo, quizás el primer escándalo político del México moderno.

En la presentación del libro se contará con la participación de Juan Manuel Aurrecoechea, Gabriela Pulido y el autor. El Palacio de Minería está ubicado en Tacuba 5, Centro Histórico.

Foto: INAH