El Cenart cierra con éxito 2017 y prepara novedades para 2018

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El Centro Nacional de las Artes (Cenart) se consolidó durante 2017 como un referente de la vida artística y académica a nivel nacional. A lo largo del año desarrolló acciones de importante relevancia bajo la óptica de su perfil característico inter y transdisciplinario, con la intención de promover la emergencia de nuevos debates y exploraciones creativas en el campo de las artes.

En el año que termina, el Cenart ofreció 1006 actividades artísticas y 325 académicas a las que acudieron más de 318 mil personas. Nuestra Biblioteca de la Artes atendió a 41 mil 666 usuarios, lo que significa que cerca de 360 mil personas de todas las edades disfrutaron de una amplia oferta cultural.

Ahora, esta institución se prepara para ofrecer a sus asistentes asiduos y a nuevos públicos, actividades artísticas, académicas y exposiciones de gran relevancia. Destaca la creación de la Unidad de Posgrado del Cenart, un nuevo proyecto que la Secretaría de Cultura, a través del Cenart, diseña para su próxima instrumentación, con el fin de ofrecer estudios de posgrado para los profesionales del arte y de interesados en estos campos. Los posgrados en diseño son Maestría en Industrias Creativas, Maestría en Pensamiento Contemporáneo y Tecnología, y Maestría en Producción y Medición Interdisciplinaria

Otro de los proyectos destacados para 2018 es la exposición Una reflexión y exhibición de la realidad virtual en el mundo. Björk Digital y sus artistas visuales, que se exhibirá del 22 de marzo al 24 de junio. Esta muestra ha sido presentada en Tokio, Sydney, Montreal, Reikiavik, Londres, Los Ángeles, Buenos Aires y Barcelona.

En esta ocasión presenta una experiencia inmersiva de realidad virtual y contenidos 360 que incluyen obras digitales producidas por la cantante islandesa, con un enfoque al desarrollo y la creación de contenidos de desarrolladores mexicanos en la industria de las tecnologías de realidad virtual, realidad aumentada y realidad mixta.

Además, en el marco de esta exposición, se desarrollará un programa público con actividades paralelas lúdicas y académicas, con el objetivo de dotar a los visitantes de las herramientas teóricas necesarias para poder interpretar reflexivamente los diversos usos de la imagen a través de nuevos medios, impulsando el debate y la reflexión en las diversas áreas del conocimiento relacionadas con el panorama artístico-tecnológico.

El Cenart recibirá también el Encuentro Internacional Arte Ciencia y Tecnologías (ACT), el cual convocará a creadores, científicos, investigadores y profesionales de diversos campos que trabajen, reflexionen, produzcan, analicen y divulguen las diversas articulaciones entre el arte, la ciencia y las tecnologías, problematizándolas en el contexto actual.

Será de carácter internacional con el fin de ubicar y reconocer los debates emergentes en diferentes geografías y el impacto local que eso implica para la construcción de nuestra mirada y la formulación de problemas que pongan rumbo a la labor de los especialistas en el abordaje de estos lazos entre arte, ciencia y tecnologías. Como parte de ese programa se realizará la Exposición ACT, en la que se mostrarán los productos derivados de los apoyos otorgados en la convocatoria.

En el ámbito artístico, el Cenart continuará con los proyectos de colaboración institucional. En 2018 sobresale el estreno mundial de la obra El decálogo, escrita y dirigida por Benjamín Cann e interpretada por la Compañía Nacional de Teatro, en el marco de la temporada anual que realiza en este recinto.

Pero 2017 dejó un sinfín de experiencias y gratos momentos para nuestros visitantes, pues se realizaron más de 900 presentaciones artísticas, de música, teatro, danza, artes circenses e interdisciplinarias, en las que se atendieron a más de 290 mil personas de un amplio rango de edades. Destaca la XX Edición del Festival Euro jazz y su exposición retrospectiva. Este año, el Eurojazz registró una asistencia de 83 mil 537 personas a los conciertos y a la exposición.

También resultó notable la XXI Edición del Festival Internacional de Piano En Blanco & Negro, en el que se ofrecieron 12 presentaciones con la curaduría artística del pianista y crítico de música Lázaro Azar. Entre conciertos, clases magistrales y seguidores vía streaming, este festival fue disfrutado por más de 6 mil 300 personas.

Se brindaron asesorías a los 21 centros de las artes en los estados vinculados con el Cenart, para el desarrollo e instrumentación de sus programas académicos, y se les ha apoyado con el envío de cursos especializados para sus comunidades académicas a solicitud del propio centro a través del Catálogo de Servicios.

Asimismo, se atendió con apoyos académicos específicos a las escuelas alojadas en este Centro, para el desarrollo complementario de la formación de sus estudiantes, atendiendo asignaturas de su programa curricular, así como ofreciéndoles actividades extracurriculares.

Durante el Ciclo Internacional de Música Laberintos Sonoros 2017 se realizaron conciertos, conferencias, mesas redondas y un seminario de composición, con la participación del Ensamble Taller Sonoro, en el Auditorio Blas Galindo y otros espacios del Cenart, del 17 al 29 de julio. Con un total de 930 asistentes.

Este ciclo internacional se realizó por segunda ocasión, con el fin de acercar a músicos mexicanos en un seminario de composición para la creación de piezas musicales, liderado por Javier Torres Maldonado y otros especialistas. Un logro destacado de esta actividad es el concierto que Ensamble Taller Sonoro ofreció en Sevilla, el pasado 2 de diciembre, donde se presentó una parte de las obras seleccionadas de alumnos del Seminario de Composición 2016.

También se lanzó el proyecto ACT (Arte, Ciencia y Tecnologías), en convenio con la Secretaría de Cultura y la UNAM el pasado 15 de diciembre. La creación del Programa Arte, Ciencia y Tecnologías tiene como objetivo impulsar la reflexión, investigación y creación especializadas, así como acercar, de una manera lúdica y propositiva a grandes públicos -especialmente niños y jóvenes- a los cambios paradigmáticos en la creación artística y el pensamiento contemporáneo, pues ellos implican nuevas formas de concebir, entender, producir y difundir la cultura en su sentido más amplio.

Fotos: Cenart

Festeja un siglo el Museo de Guadalupe

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Zacatecas. Junto con la pluma de quetzal y la cuenta de jade, la flor fue considerada uno de los tres elementos sinónimo de lo “precioso” en el México prehispánico. Como un regalo para los visitantes, con la exhibición de 200 objetos que guardan el color y la forma de las flores, creados desde la época prehispánica hasta nuestros días, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) clausuró este 15 de diciembre, los festejos por el primer centenario del Museo de Guadalupe, en Zacatecas, único recinto museográfico del país abierto durante la Revolución Mexicana.

La flor representada en papel, textiles, esculturas, pinturas, libros, documentos, mapas e indumentaria; en objetos prehispánicos, virreinales, románticos, modernistas y populares, engalana la Sala de Exposiciones Temporales del Museo de Guadalupe, donde fue abierta al público la exhibición La flor en la cultura mexicana. Con ésta culminan más de cien actividades, desarrolladas durante 2017 para conmemorar el aniversario del museo.

Como parte inseparable de la cultura mexicana, la flor ha sido durante siglos motivo de admiración, representación y análisis, de lo cual se derivan los múltiples símbolos y conceptos que le han sido adjudicados, y que son reflejo de los acontecimientos históricos, sociales, culturales y artísticos de nuestro país. Bajo esta premisa se concibe la muestra cuyo hilo conductor es la flor como elemento simbólico de la cultura mexicana.

La exposición abre con rosas y lirios: la primera de los 203 objetos seleccionados por la curadora Sofía Martínez del Campo Lanz es Sibila Cumana, obra pictórica del siglo XVIII, fruto del barroco novohispano que forma parte del acervo del Museo Nacional del Virreinato, en la que las rosas y los lirios, como elementos simbólicos de la virtud y la pureza, enmarcan el cesto con la imagen del nacimiento de Jesús.

El corpus de la exposición fue distribuido en cinco ejes temáticos. El primer tema,La flor: metáfora de lo precioso”, hace un recorrido por las representaciones de flores simbólicas creadas en el México prehispánico que formaron parte de ritos y ceremonias, en una época en que fue considerada uno de los tres elementos sinónimo de lo “precioso” junto con la pluma de quetzal y la cuenta de jade, explica la curadora.

La pintura mural y los relieves en piedra, las esculturas, las figurillas y los objetos cerámicos guardan la forma y color de las flores y hablan de su íntima relación con las deidades en sus distintas advocaciones, lo mismo que la poesía y el canto: ¿Sólo así he de irme?/ ¿Cómo las flores que perecieron?/ ¿Nada quedará en mi nombre?/ ¿Nada de mi fama aquí en la tierra?/ ¡Al menos flores, al menos cantos!

En el segundo módulo, la dalia, la nochebuena y el cempoalxóchitl son recordadas como flores ancestrales, las tres descritas en el primer registro botánico del país, realizado entre 1571 y 1576 por Francisco Hernández, comisionado por el rey Felipe II. Este módulo, tituladoLa flor: descripción de lo desconocido”, aborda el interés botánico que despertaron las flores novohispanas en los españoles, durante el siglo XVI, quienes se maravillaron con la gran variedad de especies nativas y el amplio conocimiento que tenían de ellas las culturas prehispánicas.

La curadora recordó que la flora mexicana constituyó uno de los principales objetos de estudio para colonizadores, viajeros y científicos que llegaron a nuestro país, cuyos tratados fueron publicados con ilustraciones florales en libros de herbarios y florilegios durante los siglos XVII, XVIII y XIX.

El recorrido museográfico de este módulo presenta litografías de Rafael Montes de Oca y José María Velasco realizadas en el siglo XIX, complementadas con 15 ejemplares de flores mexicanas, pertenecientes al Herbario Nacional del Instituto de Biología de la UNAM.

El tercer tema, “La flor: alegoría de los divino”, es una muestra de arte virreinal cuyas piezas muestran el papel de la flor durante ese periodo, cuando se conservaron elementos del imaginario indígena integrados a las formas y conceptos europeos, tanto seculares como sacros, inculcados por religiosos católicos. En las piezas incluidas, la flor adorna esculturas, obras pictóricas y objetos de autores como José de Ibarra, Antonio de Torres y Miguel Cabrera, entre otros importantes artistas novohispanos; asimismo, las obras incorporan a la flor como atributo en las imágenes religiosas para expresar los ideales de moralidad cristiana.

En este módulo se exhiben dos piezas únicas que dialogan entre sí, a través de las flores simbólicas que las distinguen: el altorrelieve en piedra de un cautivo o “danzante”, acervo del Museo de Sitio de Monte Albán, y una talla en madera de san Sebastián Mártir, del Museo Regional de Querétaro. En ambas obras, la flor alude al martirio con derramamiento de sangre, así como el concepto de fecundidad a través de la sangre de sacrificio que alimenta la tierra.

La obra de la pintora Olga Costa, Flores de mi jardín, abre el tema “La flor: símbolo de lo bello”, que en el cuarto módulo ofrece una muestra del lenguaje de las flores en el Romanticismo y el modernismo en México, movimientos culturales en los que este objeto de la naturaleza es considerado representación de la belleza y elemento simbólico ideal para expresar sentimientos. El módulo reúne obras elaboradas entre los siglos XIX y XX, que expresan el lenguaje de la flor en el retrato, así como su importancia en las artes aplicadas, a las que embellece con sus formas trabajadas con diversos materiales y técnicas.

El último módulo,La flor: síntesis de lo diverso”, contempla la importancia de ésta en el arte popular mexicano, con piezas que reflejan la vida de los pueblos: costumbres, cosmovisión, riqueza de su entorno. En este sentido, la flor forma parte de la alegoría expresada por las comunidades en su manera particular, para volverse la esencia de piezas únicas cuyos conceptos han surgido de nuestra propia historia.

En el módulo cinco podemos apreciar la importancia que tienen las flores en tradiciones milenarias como el Día de Muertos, la danza de los Parachicos de Chiapa de Corzo y el Desposorio nahua de la Costa del Golfo, entre otros ejemplos. Además exhibe piezas de sorprendente exuberancia como el Árbol de la vida de Metepec, modelado en cerámica policromada con el tema de “La expulsión del Paraíso”.

La muestra se acompaña con cuatro videos que complementan los contenidos temáticos: Xochipilli, La flor en los códices mexicanos, La flor en la pintura mural prehispánica y colonial y El lenguaje de las flores en el retrato femenino.

Las piezas provienen de 31 museos y colecciones nacionales. La exhibición conmemorativa ha sido preparada por la Secretaría de Cultura y el INAH; permanecerá abierta al público hasta febrero de 2018, en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo de Guadalupe.

Fotos: INAH

Museo del Templo Mayor abre exposición

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Enclavada en el corazón de la Ciudad de México, la Zona Arqueológica del Templo Mayor cuenta ahora con un vestíbulo que permitirá un acceso controlado a los vestigios del también llamado Huey Teocalli y brindará un mejor servicio a sus visitantes. Entre 700 y mil personas recibe diariamente este sitio arqueológico, el quinto con mayor afluencia del país.

En este marco también se inauguró la exposición Revolución y estabilidad, que conmemora dos importantes efemérides, el 30 aniversario del Museo del Templo Mayor y los 40 años del proyecto homónimo, “que ha dado un nuevo rostro del mexica”, dijo el creador de esta iniciativa arqueológica, el profesor Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH y próximo a recibir el doctorado honoris causa por la UNAM.

La secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda reconoció la labor que a lo largo de los años ha realizado Eduardo Matos al “buscar en nuestras raíces prehispánicas la identidad del pueblo mexicano”; así como a los equipos de los dos proyectos que tuvo a bien consolidar, el del Templo Mayor (PTM) y el del Programa de Arqueología Urbana (PAU), cuyo esfuerzo está detrás de la materialización de este reciente espacio.

Ahora, tras cruzar la Plaza Manuel Gamio —quien identificó los primeros vestigios del Templo Mayor en 1913— y descender unas escaleras, se entrará directamente en “tierra sagrada”, comentó el director general del INAH, Diego Prieto, toda vez que el nuevo acceso pone al visitante a los pies de la estructura más importante del recinto sagrado tenochca, donde residían sus dioses tutelares: Tláloc y Huitzilopochtli.

Nuevos espacios

Al dar un recorrido por el vestíbulo del Museo del Templo Mayor, el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, detalló a la comitiva que éste permite al público desplazarse sobre un área 50 m de longitud y 24 m de ancho, a una profundidad variable de 5 a 7 m con respecto al piso de la Plaza Manuel Gamio. Su puesta en valor implicó retirar una cantidad ingente de tierra y escombro, lo que requirió 600 viajes de camiones de volteo.

El responsable PAU, equipo que excavó este lugar entre 2009 y 2012, explicó que lo primero que el visitante observará son los restos de un piso hecho con grandes bloques de piedra andesita, que corresponde a una parte de la plaza frente a Templo Mayor, levantado en el gobierno del tlatoani Ahuízotl, entre 1486 y 1502.

También es posible apreciar una sección del Cuauhxicalco, ‘lugar del recipiente de águila’, una estructura circular de aproximadamente 17 m de diámetro y decorada con esculturas en forma de cabeza de serpiente y cuya escalinata está del lado poniente. Esta plataforma, relacionada con ceremonias del fuego y las exequias de los dignatarios mexicas, pertenece al mandato de Moctezuma Ilhuicamina, entre 1440 y 1469, detalló el investigador del INAH.

En el extremo sureste del Cuauhxicalco se observan los restos de un encino: el xócotl o árbol sagrado de los mexicas que, de acuerdo a la cosmovisión de este pueblo, comunicaba el plano terrestre con el inframundo y el cielo. Luego de un proceso de conservación que dilató dos años, este vestigio único vuelve a lucir en su sitio original, contenido en una especie de arriate estucado, también prehispánico.

En las vitrinas dispuestas en el nuevo acceso, el público podrá admirar piezas recuperadas por los equipo del PAU y del PTM: sahumadores con mangos en forma de cabeza de serpiente, una “ofrenda de autosacrificio”, consistente en un par de platos con navajillas al interior; puntas de proyectil y malacates miniatura en obsidiana; cetros en forma de venado y de serpiente, y representaciones de deidades como Xiuhtecuhtli y Tláloc.

El montaje del vestíbulo incluye maquetas, cédulas y video sobre cómo el Templo Mayor era la imagen del propio imperio mexica, de manera que fue ampliándose conforme Tenochtitlan adquiría poder. Además de las taquillas de atención al visitante, quien lo desee puede adquirir sus boletos de manera electrónica mediante un par de módulos dispuestos en la entrada.

Revolución y estabilidad

La directora del Museo del Templo Mayor, Patricia Ledesma Bouchan, comentó que la exposición conmemorativa Revolución y estabilidad se organizó como una metáfora de las ofrendas que los mexicas brindaban a sus dioses, de suerte que varios investigadores y los equipos del PTM y del PAU “ofrendan” ahora los conocimientos obtenidos a través de la infinidad de materiales recuperados durante las exploraciones arqueológicas.

Ledesma señala que también es un reconocimiento a la sociedad mexicana que ha acompañado al Museo del Templo Mayor en todos estos años, “sin duda el descubrimiento de Coyolxauhqui y el inicio del proyecto arqueológico son momentos inolvidables”, expresa; y también es un homenaje, por parte de los profesionales formados en esta iniciativa de investigación, al profesor Eduardo Matos Moctezuma, el “tlatoani” que ha dirigido esta empresa del conocimiento.

Revolución y estabilidad se compone de 10 módulos distribuidos en las salas temporales del Museo del Templo Mayor, en los que con la selección de más de un centenar de piezas arqueológicas cada investigador trata los aportes en su ramo. A esto se suma, la selección de “obras maestras” que se encuentran en las distintas salas del recinto, una labor que estuvo a cargo del propio arqueólogo Eduardo Matos, así como de la curadora y directora del museo, Judith Alva y Patricia Ledesma, respectivamente.

Además de apreciar piezas emblemáticas como el Caracol de piedra encontrado en la parte posterior del Templo Mayor; el Guerrero águila, que representa a la orden de guerreros del culto a Huitzilopochtli, la olla de barro pintada de azul con el rostro del dios del agua, Tláloc, entre otras; el público apreciará urnas que contenían los restos de guerreros y cinco cráneos recuperados del Huei Tzompantli.

En cuanto a los temas de los investigadores, la directora del Museo del Templo Mayor resalta la armonía entre los mismos, lo que permitió concatenar aspectos como el trabajo en concha con el de lapidaria, los de flora y fauna con los relativos a los cultos funerarios, y a éstos con los aspectos de la restauración de piezas tan diversas. “Es una sinergia que demuestra el vínculo del trabajo individual para obtener la visión de un todo: en este caso la cosmogonía del pueblo mexica”.

La exposición, que permanecerá hasta junio de 2018, incluso romperá las fronteras del museo, pues en la calle Argentina el transeúnte podrá observar una muestra fotográfica de los trabajos del PTM, liderado por el arqueólogo Leonardo López Luján desde 2007. De estos cabe resaltar la excavación de las complejas ofrendas dispuestas en torno al monolito de la diosa de la tierra, Tlaltecuhtli.

Fotos: Héctor Montaño

Inicia Experiencia Nocturna en Teotihuacan

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La Experiencia Nocturna en Teotihuacan ha permitido en sus dos primeras temporadas que más de 40 mil personas se relacionaran con el pasado de esta urbe prehispánica de una forma novedosa y sugerente, para conocer y, por tanto, valorar la historia y significado, pasado y presente de este sitio arqueológico, destacó el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto Hernández.

Durante el inicio de la tercera temporada de esta iniciativa nocturna, el antropólogo manifestó que desde hace cuatro años en esta zona arqueológica se ha realizado un trabajo que llevó a arqueólogos, conservadores, custodios, ingenieros, tecnólogos, desarrolladores, creativos y funcionarios a dialogar entorno al reto de proporcionar a los ciudadanos mexicanos y a los visitantes extranjeros una experiencia nueva y sugerente, con los valores culturales excepcionales de Teotihuacan, sitio Patrimonio Mundial que cuenta con el mayor número de visitantes en México, alrededor de 3 millones 800 mil visitantes al año.

“Teotihuacan representa un puente hacia un pasado deslumbrante que forma parte de nuestras raíces y que ha conformado nuestra identidad como mexicanos, por ello, nos corresponde divulgarlo y preservarlo como uno de los legados patrimoniales más relevantes de las antiguas civilizaciones de México”, expuso.

Sobre el espectáculo de videomapping proyectado en la Pirámide del Sol, que narra la historia de la Ciudad de los Dioses, su fundación, creencias, deidades y su vínculo con el cosmos y los elementos sagrados, el titular del INAH mencionó que se trata de milenios de historia, que le dan al país un sentido de profundidad tan necesario, en un momento tan difícil como el que atraviesa, en el que se han perdido vidas, viviendas y patrimonios. “Teotihuacan nos demuestra que la historia de México es mucho más profunda y que su fortaleza, sin duda alguna, le permitirá salir delante de estas situaciones complejas”.

Detalló que con el empleo de tecnologías de la información y de la comunicación, se representa una experiencia fructífera en el ámbito institucional, académico y social, a propósito de la difusión del patrimonio cultural, resultado de la suma de voluntades y esfuerzos entre el INAH y el Gobierno del Estado de México, misma que permitirán profundizar en la investigación, conservación y difusión de este vasto patrimonio que posee no sólo Teotihuacan, sino toda la entidad.

“El INAH ha realizado un trabajo arduo que refrenda su compromiso no sólo con el patrimonio arqueológico sino con la sociedad en su conjunto, reconociendo su condición plural, pluricultural y multilingüe, y buscando que la sociedad tenga acceso a los bienes y servicios culturales que ofrece el estado, a través de la Secretaría de Cultura”, puntualizó.

En el acto inaugural estuvieron alumnos de diversas escuelas primarias de la región, así como los presidentes municipales de San Martín de la Pirámides y de Teotihuacán, Francisco Robles Badillo y Arturo Cantú, respectivamente, y del director de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, Alejandro Sarabia González.

 

Foto: Mauricio Marat

 

Cantarán por la reconstrucción de Puebla

Luis Dinorín

A un mes del sismo que cambiara la vida de muchos, sobre todo en Puebla, Oaxaca y la ciudad de México, diversos músicos y compositores poblanos se unen para recolectar víveres que ayuden a las familias, quienes, perdieron gran parte de su patrimonio en la capital y diversas regiones del estado; y es que como se ha dicho en varias ocasiones, esto aún no termina.

Con el apoyo de lugares emblemáticos para la comunidad de cantautores poblanos como Café Galería Amparo, Café Roma, Peña La Escondida (Cholula) y la Casa del Mendrugo, músicos locales y nacionales se unen en una noble causa, denominada “Cantando por la reconstrucción”.

El Barrio del Artista es la sede del evento, el sábado 21 de octubre, que dará inicio a las 17 horas y donde contemplan la participación de cantautores reconocidos en la escena nacional, como Mauricio Díaz “Hueso”, Rafael Mendoza, Armando Rosas y Armando Chacha.

La escena local estará representada por Gareli Ramírez y la CIA del Son, Lalo Bermúdez, César Munguía, César Alejandro, Daniela Baglietto, Marco Rojas y Franco Nicolau.

Armando Rosas fue parte de lo que en su momento nombraron “La Camerata Rupestre” y es parte de la historia musical de la Ciudad de México.

Rafael Mendoza destaca en solitariom pero también lo hizo al lado de compositores como David Haro y Marcial Alejandro cuando formaron “La Bohemia”.

En tanto, el talento del poblano Mauricio Díaz brilla desde el inicio de su carrera. Destacó como estudiante en el taller de canciones de Amparo Rubín, hecho que dio origen a un trabajo conjunto con Eugenia León en la producción de su primer disco. Hoy, el cantautor es reconocido como uno de los exponentes más importantes de la canción contemporánea en México.

 

Presentarán en el Cenart danza multimedia para niñas y niños

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El Centro Nacional de las Artes (Cenart) y la compañía de danza Mandinga Mar presentan ¿Has visto bailar a las nubes?, un espectáculo multimedia de danza participativa para niñas y niños.

A través de lámparas de mano, escaleras de tijera, túneles de tela y arcos, la producción busca expandir los límites de la imaginación de los pequeños. Es una invitación para explorar el entorno, descubrir posibilidades, transformar la realidad y provocar la acción a través del estímulo de la imaginación.

Todos hemos mirado al cielo para encontrar figuras, personajes e historias en las nubes. Es precisamente desde ese enfoque que se desarrolla el espectáculo de 40 minutos, protagonizado por tres bailarinas, un bailarín y la participación activa de los niños asistentes. A partir del juego de las nubes, se desarrolla una estructura en la que la danza interactúa con el video, las acciones musicales y la imaginación.

Con música original de Leika Mochan y Gioachino Rossini en versiones de Carlos Campos y Acerina, la puesta en escena es coreografiada y dirigida por Irene Martínez e interpretada por los bailarines y cocreadores Javier Navarro, Cinthia Renee Portes, Prema Ariel Torres y Laura Trejo Cortés.

La compañía de danza Mandinga Mar, fundada por la coreógrafa Irene Martínez en 1988, ha colaborado en ocasiones anteriores con el Cenart para obras como La Zaranda (2006) y La Bola (2014).

¿Has visto bailar a las nubes? está pensada para niños a partir de 5 años de edad. Se presentará el sábado 23 y domingo 24 de septiembre, a las 12:00 horas, en el Foro Experimental Black Box del Centro Nacional de las Artes, ubicado en Av. Río Churubusco 79, Col. Country Club, Ciudad de México. La entrada tiene un costo de $80 pesos. Boletos disponibles a través del sistema Ticketmaster y en las taquillas del Cenart. Estacionamiento gratuito.

Arte y simbolismo de las máscaras de diablo de la Mixteca, en muestra fotográfica

Cortesía INAH

La máscara tradicional de diablo hecha de madera, que se elabora principalmente en los talleres artesanales del municipio de Santiago Juxtlahuaca, Oaxaca, es una de las manifestaciones culturales más representativas en la región Mixteca. Su expresión y simbolismo, captados por el lente de la fotógrafa Zurisaday Galicia, son tema central de la exposición Música para los diablos.

Compuesta por 20 imágenes en blanco y negro, la muestra que se presenta desde el 23 de junio en el Museo Regional del Ex Convento de Santo Domingo Yanhuitlán, en Oaxaca, perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), da cuenta del trabajo artístico de las máscaras elaboradas por el escultor Alejandro Vera Guzmán, usadas para la Danza de los diablos durante la fiesta patronal de Santiago Juxtlahuaca, Oaxaca, que se celebra el 25 de julio.

De acuerdo con la fotógrafa Zurisaday Galicia, durante la fiesta patronal se bailan dos danzas principalmente, la de los chareos, conocida también como moros contra cristianos, y la de los diablos. La primera trata de la lucha en la que los cristianos españoles, con la inspiración y ayuda divina de Santiago Apóstol, vencen a los musulmanes.

La Danza de los diablos se considera complementaria a la de Chareos, en ella sólo participan hombres ataviados con saco, mascadas, chivarras, chicote y caretas de madera con expresiones diabólicas, quienes bailan al ritmo de la música de viento conocida como chilena, con la intención simbólica de llevarse al infierno a los moros.

La fotógrafa oaxaqueña, quien se ha desarrollado en áreas como el retrato de paisajes y vida urbana, decidió documentar gráficamente el trabajo de creación de las máscaras y no tanto la ejecución de la propia danza, ya que a partir de la expansión de este baile hacia otras regiones, incluso en Estados Unidos, el disfraz de diablo se ha distorsionado.

“Hoy día los participantes solicitan a los artesanos modelos más grotescos, situación que pone en riesgo la tradición; anteriormente las máscaras representaban a la gente de la comunidad y los creadores sólo copiaban los rasgos”.

Entre las fotografías que se exhiben destacan Sutil maldad, en ella la artista confronta al bien, representado en la imagen de Jesucristo, con el mal, expresado en la máscara de diablo. Debate manifiesta un enfrentamiento entre dos seres perversos, y Expresión infinita ofrece un acercamiento a las distintas máscaras que elabora el maestro Alejandro Vera en su taller, así como las de otros artesanos.

La directora del recinto, Itandehui Franco Ortiz, detalló que las representaciones de diablos son un referente común que se da, bajo distintas concepciones y ejecuciones, en toda la Mixteca.

“En su mayoría, las danzas de Oaxaca surgieron durante la época colonial, etapa marcada por la resistencia de algunos grupos autóctonos a perder sus tradiciones. Esta oposición a la doctrina evangelizadora fue entendida por los españoles como una manifestación del demonio, de ahí que bailes como el de los diablos tengan esta connotación”.

Música para los diablos se podrá admirar en la planta baja del ex convento hasta agosto próximo. La muestra se enmarca en el programa de actividades Lengua mixteca, imagen, arte urbano y nuevas tecnologías, que se desarrollará en el recinto museístico los días 22 y 23 de junio, con la presentación de conferencias sobre la preservación del idioma.

El Museo Regional del Ex Convento de Santo Domingo Yanhuitlán se ubica en Carretera Internacional sin número, Santo Domingo Yanhuitlán, Oaxaca, abierto de martes a domingo de 9:00 a 17:00 horas, el costo general es de 40 pesos. Acceso gratuito para maestros, estudiantes, menores de 13 años y afiliados al INAPAM con credencial vigente. Los domingos la entrada es libre para público nacional.

 

“Sedientos” y “Camino para recuperar mi rostro” llegan al Cenart

Cortesía Cenart

El Centro Nacional de las Artes (Cenart) presenta dos nuevos títulos bajo la dirección del mexicano Hugo Arrevillaga Serrano, uno de los creadores más prolíficos en el país. Sedientos y Camino para recuperar mi rostro son dos obras creadas a partir de los textos de Wajdi Mouawad, un escritor y dramaturgo libanés-canadiense con quien Arrevillaga ha establecido un diálogo creativo en los últimos años.

            La identidad, el sentido de pertenencia y los miedos que enfrentamos en la juventud, son los temas de estas puestas en escena que se presentarán en el Foro de las Artes del Cenart. Sedientos, un texto de la autoría de Wajdi Mouawad, en colaboración con Benoit Vermeulen, cuenta con la dirección y adaptación de Hugo Arrevillaga. Ofrecerá temporada del 29 de junio al 14 de julio, con funciones los jueves y viernes, a las 20:00 horas.

            En Sedientos actúan Andrés Torres Orozco, Ditmara Náder y Miguel Romero, quienes dan vida a los personajes que provocan reflexiones y preguntas como ¿Para qué levantarse por la mañana, bañarse, desayunar y salir de casa? Para qué si al día siguiente habrá que hacer exactamente lo mismo y así por muchos años hasta que algo detenga la carrera de nuestra vida y seamos sepultados, al lado de todos los sueños no cumplidos.

            “Sedientos es una obra de pasión, sueños y sed de vida, que seguramente le dará a los espectadores jóvenes el aliento suficiente para buscar con rabia, rebeldía, pasión y amor su camino en el mundo”, señala Arrevillaga Serrano.

Por otro lado, el montaje de Camino para recuperar mi rostro fue realizado a partir de la novela Rostro recuperado, de Wajdi Mouawad. Cuenta con la dramaturgia, dirección y musicalización de Hugo Arrevillaga; la traducción de Humberto Pérez Mortera y Nadxeli Yrízar Carrillo; y las actuaciones de Christian Hansel, David Grimaldo, Elena del Río y Paulina Álvarez. Tendrá funciones del 1 al 16 de julio, los sábados y domingos, a las 18:00 horas, en el Foro de las Artes del Cenart.

            Es la historia de Wahab, quien al cumplir 14 años deja de reconocer el rostro de su madre. A partir de entonces deambula por varias geografías, tanto físicas como del alma; perdido, extraviado. Años después, en el lecho de muerte de su mamá, se enfrenta a sus miedos más grandes: la guerra y la muerte.

            En el texto Arquitectura de un caminante, entrevistas a Wajdi Mouawad por Jean-François Côté (Editorial LEMÉAC/ACTES SUD), Mouawad dice: “Cuando camino, no pienso. Fantaseo. Sueño sobre la obra que voy a escribir, sobre la historia, rehago una puesta en escena. Fantaseo sobre cosas gloriosas: salvo al mundo, soy un superhéroe, por ejemplo. O bien desvarío sobre situaciones apocalípticas en las cuales yo soy el que puede salvarlo todo: el mundo muere a mí alrededor y yo debo encontrarle un sentido a las cosas antes de que la humanidad sea sepultada o, por el contrario, yo soy el que muere y nadie me llora. Fantasías infantiles, huecas, pero tremendamente lúdicas.

“Caminar imaginando que uno es más grande que uno mismo… Es magnífico caminar al ritmo del corazón y ser poseído por todas las fantasías posibles. El caminar, para mí, tiene tanta importancia que no sólo pertenece al mundo del movimiento y el desplazamiento sino sobre todo al reino de las sensaciones. Al caminar, uno se da cuenta que los fantasmas, aquellos que la vida nos arranca, los que se evaporan cuando uno ya no puede recordarlos más, permanecen inscritos en uno, fosilizados al interior, porque seguimos teniendo aquella sensación que nos brindaron y al caminar, a veces se hacen presentes”.

            Wajdi Mouawad nació en Beirut, Líbano. Estudió artes escénicas en Canadá y actualmente reside en Paris. Es escritor, actor y director de teatro. Ha sido catalogado como uno de los grandes escritores a nivel mundial de los últimos años. En este momento es Director Artístico del Teatro Nacional La Colline en Paris.

            Alcanzó renombre internacional tras el éxito de su tetralogía La sangre de las promesas, integrada por Litoral, Incendios (cuya versión cinematográfica fue nominada a un Óscar), Bosques y Cielos. Estas cuatro obras fueron estrenadas en México con mucho éxito bajo la dirección de Hugo Arrevillaga Serrano.

            Wajdi Mouawad visitó México por primera vez en el 2014 para participar en la Cátedra Bergman de la UNAM, donde impartió conferencias magistrales que lograron convocar a un gran número de jóvenes. Se espera nuevamente su visita a nuestro país en octubre del 2017, como parte de la programación del Festival Internacional Cervantino.

            Hugo Arrevillaga Serrano ha dirigido aproximadamente 50 obras de teatro durante sus 15 años de carrera profesional. Entre sus trabajos más reconocidos destacan Litoral, Incendios, Bosques y Cielos. Ha participado en diversas compañías de teatro como Los Endebles, la Organización Teatral de la Universidad Veracruzana y la Compañía Nacional de Teatro.

Con la obra Enrique IV, 1era Parte, de William Shakespeare, participó con la Compañía Nacional de Teatro en el Festival Globe to Globe en Londres, como parte de las Olimpiadas Culturales del 2012. Fue la primera vez que una compañía mexicana se presentó en The Globe. También fue ganador del Premio Punto de Partida de la UNAM (2001) y seleccionado como candidato de México para la beca Rolex Mentor and Protégé Arts Initiative (2005), en la categoría de Teatro.

Es Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte FONCA y ha obtenido premios por su dirección de escena como Mejor Director con la obra Aquí y Ahora de Catherine-Anne Toupin, otorgado por la Asociación de Críticos y Periodistas Teatrales (ACPT); Primer Lugar en el Festival Universitario de Teatro de la UNAM en la categoría Montajes Estudiantiles Dirigidos por Maestros, con la obra Ventanas y obtuvo un reconocimiento en el Fringe Festival de San Diego, California, por la obraTodavía, como Mejor Producción Binacional.

Vuelve el Festival Cuántico al Cenart

Cortesía Cenart

El Centro Nacional de las Artes (Cenart) presenta la edición 2017 del Festival Cuántico, el cual se llevará a cabo del 13 al 30 de junio con un programa que incluye diversas actividades artísticas y académicas en torno a la relación entre las matemáticas y las artes. Habrá talleres impartidos por reconocidos especialistas; conferencias de figuras como Micho Durdevich y Julieta Fierro; y una exposición que propiciará el diálogo reflexivo e interacción entre la comunidad interesada en el tema. Todo será de entrada libre.

El Festival Cuántico está enfocado en favorecer la investigación y experimentación con los fenómenos de espacio, tiempo y luz, para explorar su vínculo con los conocimientos matemáticos y artísticos, desde un enfoque de pensamiento que promueva entornos de participación transversal en la producción artística.

En esta ocasión, durante todo el festival se presentará la exposición Entre cielo y tierra. Arte, matemáticas, geometría y teoría cuántica, que contiene piezas de Micho Durdevich,  doctor de física cuántica e investigador en el Instituto de Matemáticas de la UNAM, así como de otros artistas. Será inaugurada el martes 13 de junio, a las 18:00 horas, en la Galería Manuel Felguérez del Centro Multimedia, donde permanecerá abierta hasta el viernes 30 de junio. Entrada libre.

Los talleres que se impartirán son: Geometric Sculpture Construction, por George Hart (en inglés), el miércoles 14, de 11:00 a 15:00 horas; Origami matemático, por Perla Lucio, el lunes 19 y martes 20, de 12:00 a 14:00 horas; Exploración de geometría 4-dimensional y cuántica, por Micho Durdevich y Paul Hildebrandt, del 26 al 28, de 11:00 a 15:00 horas. Todos estos talleres se llevarán a cabo en los Pasillos del Cenart.

Del 21 al 23 de junio se realizará el Laboratorio de fractales 3D, impartido por Carlos Aguado, de 16:00 a 19:00 horas en la Sala PC del Centro Multimedia. El cupo es para 15 personas y es requisito indispensable el manejo básico de equipo de cómputo y ser mayor de 15 años.

Las conferencias se ofrecerán de la siguiente forma: Armonía lumínica, a cargo de Micho Durdevich, el viernes 16, a las 16:00 horas;  From Math to Sculpture, por George Hart (en inglés, con traducción simultánea), el viernes 16, a las 18:00 horas. Ambas serán en el Auditorio Blas Galindo.

La conferencia Evolución del universo será impartida por Julieta Fierro, el viernes 23, a las 18:00 horas, en el Aula Magna José Vasconcelos. Mientras que el miércoles 28, a las 17:00 horas, también en el Aula Magna, se llevará  cabo la conferenciaHistorias cuánticas de luz y materia, a cargo de Eugenio Ley Koo.

Danza cuántica en el universo del cuerpo es el nombre de la conferencia de Pilar Urreta, el jueves 29, a las 17:00 horas. Finaliza el ciclo con Quantum Multidimensional Tilings, a cargo de Paul Hildebrandt (en inglés, con traducción simultánea), el viernes 30, a las 17:00 horas. Ambas charlas serán en el Aula Magna José Vasconcelos.

El registro para asistir a los talleres es del 6 al 16 de junio, de 10:00 a 15:00 horas, en la Subdirección de Estudios Interdisciplinarios, 2.º piso de la Torre de Dirección e Investigación del Cenart. Más información en www.cenart.gob.mx/2017/05/festival-cuantico-2017/

África, India e Irán en el ciclo Músicas del mundo

Cortesía Cenart

Tras agrupaciones que muestran la riqueza cultural de África, India e Irán se presentarán en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), como parte del ciclo Músicas del mundo. El Auditorio Blas Galindo recibirá a Lian Ventura, Subhranil Sarkar y el Ensamble Didar, que ofrecerán conciertos hasta el 25 de junio.

Este ciclo inicia con el concierto Semillas Negras, a cargo de Noelia Ventura, conocida artísticamente como Lian Ventura, compositora y cantante, artista interdisciplinaria formada en las artes de la música, las letras y la danza. Ha producido tres discos de manera independiente: Deshojando amor, Razón o Azar y Semillas Negras, a cargo del productor y compositor Yuri Nilo.

El sábado 17 y domingo 18 de junio, a las 19:00 y 13:00 horas, respectivamente, sucederá el concierto de Subhranil Sarkar, músico, compositor y maestro que es considerado como uno de los más prominentes sitaristas de la India, quien ha llevado música y tocado los corazones de su público a lo largo y ancho de Europa, Estados Unidos, Canadá, India y México.

Perteneciente al estilo Etawah, Subhranil Sarkar ha sido músico acompañante del gran Ustad Shahid Parvez Khan. En México ha impartido talleres y clases magistrales, presentaciones en radio, así como conciertos en lo que ofrece al público una experiencia espiritual, dando a conocer la música tradicional del norte de la India o Hindustani.

El grupo que cierra el ciclo Músicas del mundo es el Ensamble Didar. Música tradicional de Irán, la única agrupación en México y América Latina representante de la música tradicional persa. Ellos se presentarán el sábado 24 y domingo 25 de junio, a las 19:00 y 13:00 horas, respectivamente.

Se trata de un ensamble cuya trayectoria ha propiciado que el profundo espíritu de su poesía y el emblemático legado musical de memoria vívida, es decir, el Radif; junto el poderoso encanto del Setar y otros antiguos instrumentos de sutil belleza, vayan asentándose cada vez más entre la preferencia y el cálido recibimiento del público mexicano.

El Ensamble Didar está conformado por la cantante iraní Shekufeh Mohammadi; el compositor e investigador en música antigua, Manuel Mejía Armijo en la interpretación del oud o laúd árabe; el setarista Manuel Sauceverde; el músico José Pablo Jiménez, quien interpreta el kamanche; el reconocido músico percusionista Francisco Bringas, en el Tombak y Daf; y el director Mehdi Moshtagh en la ejecución del Tar y Setar.

Todos los conciertos del ciclo Músicas del mundo se llevarán a cabo en el Auditorio Blas Galindo. Los boletos tienen un costo de $120 pesos y están a la venta a través del sistema Ticketmaster y en las taquillas de Cenart, donde se otorgarán descuentos de 50% a estudiantes, maestros, INAPAM, Sépalo y maestros a la cultura, con credencial vigente.